A pesar de que la Asamblea Legislativa decidió exonerar a los pescadores artesanales del pago del Fondo de Conservación Vial (FOVIAL), humildes pescadores y cooperativas no han podido reclamar su derecho de ser eximidos de este impuesto debido a los prolongados trámites burocráticos.
Misael Molina tiene 45 años, comenzó hace siete un negocio de ecoturismo en el estero de Jaltepeque, en el departamento de La Paz.
Para comprar su primera embarcación llamada “La Aventurera” tuvo que hacer un préstamo familiar y endeudarse con más de siete mil dólares, pero su trabajo fue reconocido por los hoteleros de la zona. Tanto así que la demanda de clientes le llevaron a incluir a su hijo Felipe de 23 años, en esta actividad y hacer uso de otra embarcación: La Aventurera II.
Visten muy elegantes - ambos con cinturones Pierre Cardin, zapatos de vestir y camisas formales-, llevan consigo un reproductor de DVD portátil para mostrar a sus clientes de hoteles cercanos de qué trata el verde recorrido.
En la pantalla, visten calzonetas y camisetas, el mismo atuendo que ocupan para ir en busca de pescados o cazar punches cuando no hay turismo.
No importa lo que hagan. Encender el motor para ir a tirar la atarraya en alta mar o mostrar los manglares y la belleza de la naturaleza nacional a los veraneantes les implica gastar gasolina que incluye la contribución especial destinada al FOVIAL.
Los Molina dicen que nunca han intentado hacer los trámites para ser exonerados del pago de este impuesto.
“Nosotros estábamos conscientes que estábamos pagando, pero nunca habíamos pensado (hacer) nada. Seguimos pagándolo y sin hacer nada más”, manifiesta Misael Molina, pese a que dice tener muchas deudas y se hace de las temporadas altas de turismo y las oportunidades de pesca para poder saldarlas.
Impuesto
El FOVIAL es un proyecto gubernamental que se estableció un impuesto de 20 centavos de dólar por galón de combustible, que supuestamente va destinado a la conservación, mantenimiento y señalización de la Red Vial Nacional Prioritaria Mantenible, que comprende alrededor de 5 mil 519 kilómetros de tramos pavimentados y no pavimentados.
Este proyecto, creado en noviembre del año 2000, contiene cuatro programas primarios de mantenimiento: el rutinario, el periódico, el de puentes y obras de paso, y el de señalización y seguridad vial.
Jorge Aguilar subdirector de Fiscalización de Impuestos Internos del Ministerio de Hacienda dice que en el pasado año 2009, el FOVIAL habría recaudado 68.1 millones de dólares.
Según un documento de beneficios del fondo de la vía nacional, el financiamiento se sostendría con equidad ya que con el impuesto “todos los que usan la red vial aportan para su conservación” y la focalización iría dirigida a todo aquel que “usa y deteriora la red”.
La estrategia fue práctica. Para sostener al FOVIAL, el impuesto encontró su mecanismo ideal para su implementación en el recurso principal que el transporte terrestre utiliza para funcionar: el combustible. Sin embargo, esto afectó también, entre otros, al sector pesquero.
Los pobladores de La Herradura recuerdan que en el calor de la campaña presidencial pasada, el entonces candidato del FMLN Mauricio Funes visitó el municipio y utilizó como herramienta de propaganda el proyecto de ley que exoneraba a los pescadores en general de pagar el gravamen.
Para Aguilar “la ley no excluía a nadie al principio”, pero luego la Corte Suprema de Justicia estudió y modificó el contenido en el 2005.
En diciembre del 2008, la Asamblea Legislativa aprobó el dictamen con 77 votos de los 84 posibles. El ex presidente Antonio Saca aprobó la modificación a la Ley hasta en marzo del 2009.
El mayor de los Molina lo sabe. Sin embargo, por cada viaje que hace en su lancha, gasta más de siete galones de combustible. En las distribuidoras locales, le venden a tres dólares con 45 centavos el galón de gasolina regular. Es decir, de casi 30 dólares que cancela, más de 1.40 son de impuesto.
“Nos extendemos en el viaje para que las personas conozcan mucho y se vayan satisfechas”, expresa Misael.
El recorrido que realizan muestra el Estero de Jaltepeque, La Isla del Cordoncillo, los veleros internacionales y la isla Tasajera. Los navegantes apagan el motor para que se puedan escuchar los sonidos de las aves locales y migratorias.
Pesca artesanal
Felipe, uno de los cinco hijos de Misael, llega a promocionarse a los hoteles locales en bicicleta pero, si no es temporada alta, él y su padre, se dedican a la pesca artesanal.
Si deciden pescar cada semana, gastan alrededor de siete dólares en combustible. Misael Molina habla por su hijo cuando confiesa “nos pusimos contentos cuando supimos que nos iban a quitar el FOVIAL. Pero nos dimos cuenta que había que hacer muchos trámites y, debido a eso, ya no seguimos pensando nada”.
Lourdes Méndez de la gubernamental Dirección General de Desarrollo de la Pesca y Acuicultura (Cendepesca) indica que la idea del Gobierno no es afectar a los pescadores artesanales, sino promover el desarrollo sostenible y cumplir la Ley.
Para gozar de esta medida, la institución encargada extiende el Documento de Identificación para la exoneración de la contribución para la Conservación Vial (DIF).
“Muchos de ellos no están haciendo uso del beneficio que se les dio para ser exonerados del impuesto”, dice Méndez.
Muchos pescadores no pueden obtener este beneficio porque no están registrados, no han matriculado sus embarcaciones y tampoco tienen el permiso de extracción.
En la casa donde atracan las lanchas de la Cooperativa Brisas de Jaltepeque hay lechuzas, tortugas y guacamayas. Lo que no poseen los cinco botes de la cooperativa son los documentos necesarios y no todos los 29 pescadores tienen permisos de extracción.
“Por eso tenemos que pagar el FOVIAL”, indicó José Ramírez, uno de los líderes de esa cooperativa.
Pero no es solo la ilegalidad la que les lleva a no buscar la exención del FOVIAL. También hay desinformación. Abel Pineda trabaja en una gasolinera localizada a la entrada de la costera San Luis La Herradura, sin embargo, desconoce el proceso de exoneración del impuesto vial.
“Yo he visto que todos los pescadores de acá pagan el FOVIAL. Además, no sé cómo es que no lo van a pagar”, afirma Pineda.
Frente al mar, en una hamaca, se mecía Santos Merino, un dirigente de la Cooperativa San Antonio Los Blancos. Bronceado por el sol, Merino, conocido por el Chele Santos, denuncia algunos percances que su cooperativa padece.
“Los pescadores pagamos el FOVIAL. No nos han dado el formulario para llenar así que esto se quedó en pláticas nada más”, asegura.
Merino dice que ningún representante del Gobierno se ha acercado sino que ellos deben esperar la respuesta de la Federación de Cooperativas Pesqueras Artesanales de El Salvador (FECOPADE), a quien ellos están asociados y de quien desconoce las pláticas que llevan a cabo.
Y es que la idea de exigir al Gobierno que le perdonaran al sector pesquero fue una iniciativa propuesta de FECOPADE y, como representante del sector industrial, de la Cámara Salvadoreña de Pesca y Acuicultura (CAMPAC) perteneciente a la Cámara Agropecuaria y Agroindustrial de El Salvador (CAMAGRO).
Las cámaras contienen a las empresas industriales de agricultura y pesca más grandes en El Salvador y están más organizadas que el sector artesanal. La industria posee los documentos necesarios y goza del beneficio de no pagar el impuesto de las calles porque no navega en ellas.
CENDEPESCA tiene cifras muy interesantes de las diferencias entre los sectores artesanal e industrial. Para el año 2006, antes del alza del precio de los combustibles y de la crisis económica mundial, el sector pesquero industrial de El Salvador-eximido del pago del FOVIAL- obtuvo en 59 embarcaciones, más de 43.5 millones de dólares.
Utilizando cientos de embarcaciones por todo el país, al sumar la pesca marina, la ganancia total de la pesca artesanal conjunta alcanzó, en el mismo año 21.8 millones de dólares. Menos de la mitad que el industrial.
San Luis La Herradura contribuyó con menos de 607 mil dólares. Y la mayoría pagó el FOVIAL. En San Luis La Herradura, las cooperativas siguen pagando como si sus lanchas rodaran por las calles.


